Herramientas para la Improvisacion
por Ariel Brusa y Marcos Senabre
Debido al creciente interés que hemos observado hacia el tema de la improvisación, hemos decidido pasar al papel algunos ejercicios que pueden ser de gran utilidad para el músico que desee mejorar en este aspecto.
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Como sabemos que la comprensión de los ejercicios será mucho mayor si van acompañados de una muestra de cómo deben ser ejecutados, este material tiene el apoyo audiovisual de unos videos. No obstante, por muy bien explicadas y muy bien demostradas que estén las herramientas que te ofrecemos, no servirán de nada si no las practicas, así que desenfunda tu instrumento y sigue las instrucciones, tanto de este documento como de los videos que lo acompañan.
¿Qué crees que necesitas para ser un buen improvisador?
Hagámoslo fácil. Necesitas:
- Un buen instrumento,
- Dominar técnicamente el instrumento,
- Saber algo de Armonía y Escalas,
- …sigue tú.
Espero que se te ocurran más cosas. No es sólo técnica, armonía y escalas: ¿qué más debe tener un buen improvisador?
¿Qué diferencia a un músico que improvisa “correctamente” de otro que nos emociona? ¿De qué depende su capacidad para conectar con nuestra sensibilidad estética?
Sin lugar a dudas, son buenas preguntas.
El feeling de un músico está relacionado con su cultura musical y con lo educado que tenga el oído, pero también con otros aspectos que se pueden trabajar de forma sistemática.
Hay muchos aspectos del feeling que se pueden trabajar.
Obviamente, aunque hayamos decodificado el feeling, no vamos a darte las herramientas como si fuera una fórmula mágica que te convierta en un gran improvisador a base de videos didácticos y lecciones tan breves como esta. Aquí sólo tenemos la intención de ayudarte a que encuentres el camino correcto.
Lo primero que vamos a hacer es tratar de sacarte de tu zona de confort.
La zona de confort de un músico suele ser un estilo determinado, un tipo de armonía, un tempo o puede que incluso una tonalidad concreta. Sabemos que salir de la zona de confort es complicado, ya que implica tocar incómodo. La frase que mejor define esa experiencia es la típica “Dios mío, qué horror, es como si no supiera tocar”.
Improvisar en estilos que no conoces, sobre armonías que no tienes claras o tempos a los que no estás habituado suele conllevar esa sensación, y por eso solemos refugiarnos en lo que ya controlamos.
Es probable que los ejercicios que te proponemos logren que sientas eso mismo. Contra esa sensación, tienes la máxima “zen” de El Músico en Forma:
Los músicos que se quedan en la autocomplaciencia no llegan a desarrollar su potencial.
Piénsalo un poco. Puedes seguir tocando lo de siempre o situarte en el límite de lo que ya sabes y empezar a explorar.
Lo que nosotros te proponemos es que desenfundes tu instrumento y te dispongas a descubrir nuevos continentes musicales.
Bajo licencia copyleft











Comentario de fernando el 6 Marzo 2009:
creo que esta web va a ser un gran proyecto me apunto!!