Benito Kamelas en la Sala Greenspace
por Salva Vila
Hola, ¿cómo estáis? Espero que bien. Quería comentaros cómo fue el último concierto de gira de Benito Kamelas. Después de una gira con mas de 60 fechas concertadas a lo largo y a lo ancho del territorio español, este grupo valenciano finalizó sus bolos hasta el próximo disco, que aún se esta ideando.
Esta banda con influencias directas de Marea y los Suaves narra en sus primeros discos anécdotas que le podrían pasar a todo el mundo, por muy inverosímiles que parezcan (¿quién no tiene un amigo que haya confundido a una tío por una tía en un sábado “borroso”?), experiencias con las drogas, el alcohol, los amigos que se van, etc. Los dos guitarras, el bajo y la batería le dan una cobertura musical rockanrolera y divertida que no dejaría indiferente a cualquiera. Lo que más me gusta son sus letras, bastantes pegadizas.

En el concierto que se celebro en Valencia los he disfrutado por primera vez. Con un sonido aceptable me enrolé desde el primer momento a canturrear las mejores canciones de los Benito tocadas con el entusiasmo de ser el último concierto de la gira. La destreza del cantante Benito contactó con el publico desde el primer instante y se me hizo un nudo en el corazón, cuando emocionado, criticó la decisión del juez de derribar el Cabañal para que cuatro pijos puedan llegar 5 minutos antes a la playa, sin pensar en las familias que han vivido allí siempre. Más de una vez se le escaparon las lágrimas a Benito cantante, ya sea por apoyar al Cabañal, por cantar la canción que realza Valencia (no a los que gobiernan en ella), o por notar el aplauso de unas 700 personas que fueron a despedirles hasta la próxima gira.
Otro punto del concierto fue la presentación de todos sus miembros ,con sus respectivos solos y un pique de guitarras muy desgarrador, encantándome con sus punteos del momento. El solo de batería a mi gusto se quedo algo flojo. Bastante repetitivo.
Finalizando el concierto disfrutamos de los contundentes contoneos de una bailarina de danza del vientre, que mas de uno se quedó con la boca abierta y enamorado por centésima vez. Lo que pasa es que no le pegaba la coreografía a la música, pero no dejaba de ser original.
En fin, amigos presencié un concierto alegre, divertido y rockero que me “dejó puntos de estimulación en mi torpe cabeza” y “el estomago lleno de birra y vino”. Je, je. Ciao chavales.


